EL ESPACIO INFINITO Y OTROS VIAJES

Sr. Director:
Cuando leí en la biblioteca del sexto grado de mi escuela primaria, allá lejos y hace tiempo (nos remontamos al año 1948), ese inmenso libro de Julio Verne “De la tierra a la luna”, publicado en 1865, tenía-teníamos la impresión de una fantástica ficción y al mismo tiempo un acercamiento al mundo de la ciencia, pero ni remotamente uno imaginaba que, veinte años después, el hombre llegaría –a bordo de una nave espacial y partiendo de nuestro planeta Tierra- a posarse en el suelo lunar. Y que los seres humanos pudieran contemplar por televisión la llegada de los astronautas. En esos momentos no pude menos que homenajear en el recuerdo al genial extraordinario precursor de los viajes espaciales. Esta pequeña introducción, viene a cuento después de haber leído EL DIARIO del Domingo 8 de diciembre en curso, con los suplementos de revistas Rumbos Nº 745 y 746, y particularmente con los artículos “Ayer, la luna, hoy …¿listos para ir a Marte”; y “Viaje al centro de las células” que incluyen una temática nada más y nada menos referida a un atlas de células humanas, en un proyecto mundial que representa uno de los mayores desafíos para crear mapas de referencia de las unidades fundamentales de vida, con el objetivo de “entender la salud y diagnosticar, monitorear y tratar las enfermedades…”.
Viajes interplanetarios para descubrir acaso nuevas formas de vida; viajes de exploración al mundo celular: la ciencia avanza en descubrimientos que –por supuesto utilizados para mejorar las condiciones de vida hoy y a futuro- encienden una luz en el camino que alumbran a los pueblos para hacer un gran esfuerzo y alejarnos de las prepotencias minoritarias que sólo piensan en tener el poder para satisfacer espurios intereses. Se nos abren posibilidades enormes para el progreso sin fronteras, pero será menester poner el acento en no desperdiciar las grandes oportunidades que la ciencia –a corto plazo- nos está ofreciendo en bandeja. Es claro que para el desarrollo de estos magníficos proyectos, deben estar sustentados en un contexto de paz sin titubeos, donde los hombres que estén en el poder vayan pensando en el desarme nuclear, y se dediquen los grandes recursos no en la compra de armamentos, sino en grandes inversiones para la educación y la salud de todos los habitantes, sean terrestres o interplanetarios. Gracias, Julio Verne.
Cordialmente,
Por Carlos Fradkin DNI: 5917782

ADHESIÓN TOTAL

Sr. Director:
Adhiero totalmente a lo escrito por el amigo Carlos Fradkin (El Diario 15/11/1/, página 17), salvo agregar a la cantidad de muertos, los que quedaron huérfanos, viudas/os, tullidos, incapacitados mentales, etc., que también fueron millones. Enfocado en Argentina, lejos ya de las guerras contra los primigénitos invasores conquistadores españoles (craso error rechazar las invasiones inglesas), pasando el tiempo de haber permitido la apropiación de tierras por los chilenos y el conflicto bélico que provocáramos con esa, sin discusión inútil, pretensión de recuperar a “nuestras hermanitas”; con un saldo de jóvenes vidas muertas, cantidad de enfermos mentales y discapacitados de todo tipo y los responsables sin cargos de conciencia, hoy nuestro país está muy lejos de las guerras.
Someter a la Argentina no es necesario hacerlo con sofisticadas armas, sino que los poderes económicos mundiales lo hacen tranquilamente y en silencio. El idioma inglés (admito universal) ha desplazado al castellano y argentino. A los inmigrantes chinos, taiwaneses y coreanos (mi modesta cultura no los distingue), les va a costar mucho tiempo nuestro idioma. Pero el peligro no llegará de afuera. Eso se puede detener con una economía de guerra y no acrecentar la deuda externa y poner coto a la inmigración que viene a “hacerse la América””, no como lo de antes que venían a trabajar, pero sus hijos se mimetizaron con la egasiofobia de la idiosincrasia nacional.
El peligro más grave lo estamos viviendo: la corrupción inconmensurable de hermanos argentinos “todos los días nos enteramos a lo largo y ancho del país de multimillonarias cifras robadas al país y su pueblo. Y muy pocos son juzgados y menos condenados y, peor aún, no recuperado los miles de millones que podrían dedicarse a las obras publicas muy necesarias y viviendas dignas para reducir el déficit habitacional.
Pero el colmo de los colmos, que hay ex funcionarios que con solidez facial, aparecen justificando gestiones indefendibles. Y ciudadanos seguidores de esos corruptos. En cada pueblo, ciudad, provincia -y ni hablar de la Nación- ex funcionarios impunes y dirigentes gremiales que se enriquecieron y empresarios que han lucrado con el Estado; entonces no necesitamos de potencias y naciones extranjeras con sofisticados armamentos. ¡No!, para hundirnos; nos bastamos solos, tenemos la sapiencia y la capacidad para autohundirnos. Basta ya de movimientos feministas que reclaman derechos que tienen, basta ya de orgullosos gays que muy poquitos discriminan, basta ya de exiguas penas a criminales, abusadores de infantes, basta ya de ridículas multas a narcotraficantes.
Despierten religiosos de todos los credos y ocúpense de este infierno y no del supuesto paraíso, despierten masones con sus logias, levántense decentes y honrados, está sonando el despertador, contagien a sus vecinos, comunistas no apoyen a los corruptos. Basta ya de aritos, percing, pantalones rotos, tatuajes, WhatsApp. Con esas boludeces y las de Tinelli no van a mejorar la sociedad. Hay que leer, estudiar y desarrollar virtudes, no defectos porque, “el mal avanza porque los buenos no hacen nada”.
Por Eduardo Altman DNI: 5945085

OLA DE VIOLENCIA

Sr. Director:

El riesgo de que el país sufra una nueva ola de violencia politizada de vio aumentado luego de las últimas elecciones y las primeras señales sobre un tibio mejoramiento de la economía, postrada desde hacía un tiempo.
Lo que para la mayoría era una buena noticia, para otros, motivo de frustración. Los que apostaban al fracaso del macrismo por suponer que les permitiría retomar el poder se encuentran, cambios mediante, frente a un futuro menos promisorio, uno en que su propia ideología compartirá el destino de tantos credos que en su momento encandilaban a millones, pero que en la actualidad son considerados ‘curiosidades históricas’.
Al legitimar la lucha armada y rabiar contra el capitalismo, los nostálgicos de “la lucha” aseguran a los dispuestos a seguirles la corriente que tienen el derecho a romper cabezas, destrozar lo que se les interponga y atacar a policías, efecto que no sólo está sucediendo acá, sino en muchos lugares del mundo, sobre todo en EE UU. Lo sucedido con cierta gente del gremio de Ctera, sacando provecho del caso Maldonado para someter a alumnos de escuelas chubutenses a sesiones propagandísticas comparables con las organizadas por regímenes comunistas soviéticos o chinos, o los nazis alemanes, que calificaron de “asesinos’” a los padres de algunos niños presentes, lamentablemente, un ejemplo típico de los métodos canallescos empleados por tales personas. Atte,