CARTA ABIERTA A LOS DIPUTADOS PROVINCIALES

Sr. Director:

Ante el sorpresivo tratamiento sobre tablas y de su aprobación por los senadores provinciales el pasado 26 de diciembre, de un proyecto de ley sobre agrotóxicos que implica un retroceso inédito en la protección de la salud humana y del ambiente, nos dirigimos a los integrantes de la Cámara de Diputados de la provincia de Entre Ríos para solicitarles el rechazo del mismo y la convocatoria a un amplio debate sobre el tema, para lograr una norma que a partir de disponer la prohibición del uso de agroquímicos en un plazo determinado y perentorio, establezca un proceso de transición hacia una agricultura sin venenos en todo el territorio provincial.

El proyecto mencionado permitiría, entre otras disposiciones, la aplicación terrestre de productos como el glifosato sin ninguna restricción de distancia de zonas urbanas, lo que implica una inadmisible regresión respecto de la legislación vigente, y que profundizaría el ya grave problema de las consecuencias negativas de esos productos sobre la salud de la población y sobre la biodiversidad.

Consideramos que un tema tan sensible, que impacta negativamente y de múltiples maneras a toda la sociedad y su entorno, no puede nunca ser tratado y menos aprobado de la forma en que sucedió, sin haberse consultado a los múltiples sectores involucrados y afectados, en especial a los profesionales de la salud, a los investigadores y científicos independientes, a las organizaciones defensoras de los derechos humanos y ambientales, y a los miles y miles de víctimas afectadas por el uso masivo e indiscriminados de productos fabricados para matar.

Centenares de estudios en el país y en todo el mundo demuestran de manera concluyente la toxicidad del glifosato y otros productos de uso masivo en el campo argentino. También lo evidencia los numerosos casos de cáncer, nacimientos con malformación, abortos espontáneos y muchas otras enfermedades, que afecta y movilizan a comunidades y productores, ante la indiferencia y/o complicidad de las autoridades nacionales y provinciales.

La propia Organización Mundial de la Salud ha considerado al glifosato como probable cancerígeno, y hasta profesionales de la misma corporación multinacional Monsanto han confesado que no hay estudios que demuestren que el producto no sea cancerígeno. Esta revelación se conoció en el marco de un juicio que se realiza a la empresa en los Estados Unidos, donde además se comprobó la conducta irregular de la misma al ocultar las nefastas consecuencias de ese producto.

La sociedad debe tomar conciencia del peligro grave que implica la aplicación indiscriminada de productos tóxicos, y considerar de que sus supuestos representantes que deberían bregar por la defensa del interés general y el bien común, en este caso actúan priorizando la rentabilidad y el lucro de una minoría, lo que pone en evidencia la imperiosa y urgente necesidad de comprometerse y participar activamente para cambiar el rumbo. Existen otros caminos, que a través de distintas experiencias vienen demostrando que producir alimentos de manera sana es factible, a la vez que pueden generarse más fuentes de trabajo y menor incidencia negativa sobre el ambiente y la biodiversidad.

Para evitar las graves consecuencias que provocan los actuales modos dominantes de producción-destrucción, y pasar a la agroecología como forma natural de generar los alimentos que necesita la población, se requiere iniciar urgente un proceso de transición, con nuevas leyes que surjan de un amplio y franco debate, y con una activa intervención del Estado con políticas que lleven a la paulatina eliminación del uso de plaguicidas, y promuevan en su reemplazo las prácticas sanas de la soberanía alimentaria y la agroecología.

Ni los diputados provinciales, ni la sociedad en su conjunto, deben permitir que avance en la legislatura entrerriana el cuestionable proyecto, evitando así que se concrete ese manotazo desesperado de la voracidad del lucro en perjuicio de la salud, el ambiente y la vida.
Atte,


(*) Programa de extensión de cátedra
“Por una nueva economía,
humana y sustentable”
Carrera de Comunicación Social – UNER.
Por Luis Lafferriere (*) DNI: --------------------